Francisco Pazos

He aquí la obra de un inquieto tridimensionador de sentimientos.

He aquí la obra de un frustrado anhelador de la genialidad que se resigna, e incluso se recrea, en los fronterizos territorios del arte.

Tal vez, más que un explorador, se trate de un descubridor que ha comprendido que lo esencial subyace en la cotidianidad, y renunciando a cualquier expresión detonante postula criaturas que rezuman sosiego.